En esta ocasión, la mayoría de las participantes eran alumnas de niveles base y, para muchas de ellas, se trataba de su primera competición. Como es normal, hubo nervios, pero todas salieron a pista con muy buena actitud, muchas ganas y disfrutando del momento.
Durante toda la jornada se respiró un ambiente muy cercano y familiar, lo que ayudó a que las niñas se sintieran más cómodas y pudieran dar lo mejor de sí mismas.
En cuanto a los resultados, se consiguieron varios podios:
Más allá de los resultados, este tipo de competiciones son muy importantes para ellas, ya que les ayudan a ganar confianza, a aprender a gestionar los nervios y a mantenerse motivadas para seguir mejorando.
Nos quedamos, sobre todo, con la experiencia, el esfuerzo y el compañerismo demostrado por todas. Sin duda, un paso más en su evolución dentro del patinaje.